lunes, 20 de abril de 2015

Guatemala, Grecia y Guyana





POR ERNESTO PACHECO 



En el mundo hay proclamados 194 países según la lista en orden alfabético desde Afganistán hasta Zimbabue, y Guatemala estaría en el puesto 73 entre Grecia y Guyana.

De Grecia sabemos algo. De Guyana; difícilmente.

De entrada, Grecia no es una isla. Guatemala y Guyana tampoco; aunque muchos creen por lo menos que dos de las tres lo son. 

Grecia queda en Europa. Ese continente mítico del que muchos guatemaltecos dicen venir. Mientras tanto, los guyaneses reclaman herencia africana e hindú porque claro, siendo todos morenos, es muy difícil que reclamen ancestros en el viejo continente a pesar de haber tenido su época colonial como todos por acá.   


Guyana queda sobre una de las formaciones geológicas más antiguas del mundo que data de la era de los supercontinentes.

Al oeste tiene a Venezuela, país muy popular en los medios de comunicación últimamente. Al sur a Brasil, país de futbol, samba y mujeres enormes de piel morena. Pero el desarrollo cultural de Guyana es muy reciente y determinado por sus culturas de procedencia, mientras que en tierras guatemaltecas y griegas se desarrollan dos de las siete culturas más complejas de la Antigüedad, estando incluso la guatemalteca dentro de las cinco con mayor relevancia. 

Guatemala y Guyana tienen en común su clima tropical, sus extensiones de cultivo y selva que producen una gran diversidad natural.

Los guyaneses se diferencian de los guatemaltecos en que a nosotros el acento inglés y francés no nos queda. Pero eso de ningún modo es desventaja cuando hablamos de las importancias culturales. Y si vamos aterrizando en la triple comparación, es interesante que en Guatemala actualmente se habla tres veces más idiomas que en Grecia y Guyana juntas.

A Grecia se le reconoce por sus grandes obras arquitectónicas antiguas. El Partenón, Odeón y quién sabe cuántos “ons” más, pero ojo. Los guatemaltecos contamos con uno de los mayores inventarios de ciudades antiguas del mundo, superando por mucho en cantidad y densidad a los sitios arqueológicos griegos.

Tikal, Mirador, Takalik Abaj e Iximché, sólo por mencionar algunos. 

Incluso hay que recordar las ciudades desmanteladas en la colonia y las que recién se están explorando. 


En cuanto a la cultura viva, Guyana tiene lo suyo.

La Pascua, la fiesta hindú de Divali o la fiesta musulmana de Eid-ul-Adha. Todas, o la gran mayoría, son manifestaciones culturales traídas por los migrantes. Lógico, cuando se trata de un país con una pequeña población en donde la mayoría son hindúes y musulmanes, así como Guatemala se enorgullece de sus tradiciones importadas y saborizadas localmente, que son incontables, y que acompañan perfectamente a las fiestas y tradiciones más antiguas que aún se practican, tal como pasa en Grecia, solo que en menor colorido y diversidad.

Si continuamos con la comparación, empezamos a dibujar una realidad de la que damos poco uso, y es que Guatemala al final tiene más que Guyana y Grecia juntas. Claro y pelado: ¡Tenemos más! Y de eso que nos sobra, a mucho del mundo le hace falta.

Casi nadie puede presumir esta cantidad y calidad de manifestaciones culturales. Tan pocos países pueden hacerlo, que la gran mayoría de nuestras tradiciones son manifestaciones únicas. Como quien dice, no hay en otro lugar, por más que lo busquemos en África, Asia, Norteamérica, Europa o la luna.

A esto tan único que tenemos y que nos hace superar a otros países, lejos del puesto 73 del orden alfabético mundial, o del 125 de 194 que según el PNUD tenemos como indicador de desarrollo; se le llama en la teoría “valor o producto escaso” y como tal, entre más escaso (como si se tratara de un reloj de diamantes azules), es más valioso, cotizado y vendible.

De estas manifestaciones culturales escasas y valiosas se pueden construir nuevos productos e innovaciones.

Ya no sólo hacemos relojes de diamantes azules. Ahora vendemos servicios, moda, gastronomía, poesía, cine. Incluso podríamos tener ciencia y tecnología (muy escasa, tal como los griegos y los guyaneses pueden hacer y hacen), pero nosotros con una mayor ventaja, y es que los superamos en este tipo de recursos.

Como guatemaltecos hemos negado, menospreciado y retardado este potencial por muchas razones que en su momento podemos discutir, pero de algo estamos seguros, y es que cada vez entendemos esta ventaja y la queremos explotar.

Nuestros productos son únicos pero para que produzcan riqueza para todos, debemos hacer una inversión única, que se multiplicará seguramente en su momento.

Para dar un ejemplo, la Semana Santa en Antigua. 

Las hermandades invierten Q1,889,400 y centavos para realizarla, y esto mueve Q662,069,400 y centavos directos e indirectos durante las actividades.



Para reflexionar, imaginemos llenando el país de valores escasos durante todo el año. Tarea que para Guatemala es una ganga en comparación con Grecia y Guyana.
   

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Gestor y asesor de proyectos culturales. 
Asesor de Cultura del Municipio de Xelajú No'j (Quetzaltenango).
Aprendiz de brujo nacido en la década de los ochentas.
Aq'ab'al por destino y promotor de la educación alternativa.
Cree que es necesaria la construcción de grandes proyectos para el espíritu y aún ve viable al país en contra de todo pronóstico.


 

4 comentarios:

  1. ¡Muy buen escrito mi querido Pacheco! La pura realidad, tenemos la realidad frente a nosotros y no la vemos....

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  2. ¿Que verdad?¿Imaginarnos lo que pasaría si invirtiéramos en lo que mejor sabemos hacer o acusar de avaros a los religiosos? Sea cual sea la inclinación, habrán detractores y defensores por producciones efímeras con utilidades cuantiosas.-

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  3. Buena comparación, interesante articulo, Guatemala necesita una nueva óptica si quiere salir del agujero donde esta y este tipo de ideas hay que intentarlas, seguimos con las mismas formulas y no llevan a nada.

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