lunes, 27 de abril de 2015

La red que defraudó a la niñez




POR MYRELLA SAADEH 


El descubrimiento de una red criminal en la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT), acusada por la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (CICIG) de robos millonarios en 7 aduanas del país, en la que están implicados altos funcionarios hasta involucrar directamente a la pareja presidencial; es una gran noticia en Guatemala. 

La ciudadanía se siente indignada con semejantes hallazgos. Pero, ¿cómo afecta esto a la niñez y adolescencia?

Manifestación del 25 de abril, exigiendo la renuncia del Gobierno

Tradicionalmente, para hablar de niñez, se utilizan categorías e indicadores sociales. Sin embargo, es importante para el análisis incluir algunos indicadores económicos.

El Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) aporta esta valiosa información. 

Para 2014, el Estado de Guatemala invirtió en la niñez Q17.8 millones (US$2.3 millones), lo que corresponde a un 26 por ciento del presupuesto total y un 3.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). 

Esto significa Q2,391.91 anuales por cada uno de los niños y niñas (US$306), equivalente a Q6.55 (US$.084) diarios asignados a los ministerios de Educación, Salud, Desarrollo y Agricultura, y a las secretarías de Obras Sociales de la Esposa del Presidente (SOSEP) y Bienestar Social (SBS).

Pero ¿es posible que con Q2,391.00 anuales o Q6.55 diarios se cubran con calidad la salud, la educación y la protección de la niñez?

Evidentemente no. 

La inversión que ellos merecen es grande, y las demandas planteadas y presentadas ante los sucesivos gobiernos para incrementarla se estrellan contra el muro de la indiferencia. Ninguno se atreve a decir que no y simplemente abrazan a los niños en campaña electoral, o los hacen “protagonistas” de vallas gigantes y gestionan recursos en su nombre; pero cuando es el momento de devolverles… ¡silencio!

Esta falta de inversión se refleja en los pobres indicadores sociales de 2014: rápido descenso en la cobertura educativa (sobre todo en los niveles pre-primaria y primaria con 8.57 y 13.81 por ciento respectivamente), 38,041 embarazos de adolescentes entre 14 y 18 años de edad y aumento en el número de niños que resuelven sus problemas de pobreza, violencia, búsqueda de empleo y deseo de reunificación familiar, vía migración no acompañada (de los 57,525 niños, niñas y adolescentes recientemente identificados en Estados Unidos, 14,046 eran guatemaltecos).


La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) reporta en 2011 que ha bajado la pobreza extrema en 1.87 por ciento. Se ha incrementado la pobreza no extrema en un 4.58 por ciento, así como la pobreza general en 2.71.

De hecho, un reciente informe del Banco Mundial refiere que Guatemala está entre los países de América con mayor porcentaje de pobres crónicos (aquellos que en los últimos 10 años no han logrado superar la línea de la pobreza). Esto ha dado lugar al aumento del número de niños y niñas que se incorporan al mercado laboral (la mayoría son varones e indígenas que trabajan en el sector agrícola). 

El Ministerio de Trabajo y Previsión Social, que tiene el presupuesto más pequeño, no llega ni al 1 por ciento con relación al total y no tiene respuestas a dicho fenómeno.

La violencia sexual es una peste.

De enero a octubre de 2014, la Procuraduría de Derechos Humanos informó de 4,580 denuncias de casos de niñas y adolescentes (el 68 por ciento del total de casos denunciados), lo que refleja su mayor vulnerabilidad.

Si es cierto que por cada caso denunciado hay 10 que no, y si se considera que esta cifra representa solamente una instancia ante la cual se presentan denuncias; se infiere que la cultura patriarcal y machista está violentando seriamente la vida de las niñas y las adolescentes del país. 

Frente a estas cifras, las víctimas no encuentran programas, planes y proyectos que prevengan y atiendan apropiadamente, y tampoco actores gubernamentales que tramiten con celeridad la persecución penal y el castigo de los violadores de estos derechos.

Es frente a estas circunstancias que se destapa esta red criminal que ha defraudado desde 2011, Q4 mil millones. El sistema de Justicia deja en la impunidad a los capturados por esos delitos y aplica medidas sustitutivas a los funcionarios del más alto nivel, tolerando la colusión de quienes dirigen los destinos del país.

El sector de mujeres estima que con lo defraudado el último año se pueden pagar medicamentos de los hospitales en todo el país; también el total de la educación secundaria a nivel nacional por todo un año; o las becas estudiantiles por cinco. 

Guatemala vio frustradas y desvanecidas la confianza y la esperanza en aquellos que deberían velar por el ejercicio de los derechos humanos de todos; especialmente de los más vulnerables. Por eso es importante poner un alto.

Concentración en Xela. Foto de David Rosales  

Esos malos funcionarios defraudaron a la niñez de Guatemala.

::::

Myrella Saadeh      LABERINTO   

El nombre de esta columna es un lugar complejo, desde donde propongo hacer un recorrido por la situación de la niñez de Guatemala. Soy psicóloga, catedrática de la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala e investigadora, y soy directora de PAMI. Una organización que promueve los derechos y la participación de la niñez y la adolescencia desde 1989.



No hay comentarios:

Publicar un comentario