domingo, 29 de marzo de 2015

La soledad que no es ausencia





POR ARELY CHAMALÉ 


La soledad no es la ausencia, al contrario, es tener un costal lleno de cosas que en ese momento justo, no son suficientes, porque no es lo que se busca.

"…gracias por elegir viajar con RENFE…".

Ver en pantalla que la velocidad del tren disminuye y a la gente moverse en sus lugares… Buena manera de terminar-iniciar un viaje.

Busco mis maletas. La costumbre me hace dudar de todos.

Estación Chamartín-Madrid. Camino lo más rápido posible, busco tabaco y voy hacia la máquina expendedora. Saco las monedas de mi bolsillo y respiro tranquilamente cuando encuentro 5 euros en sencillo. Camel es la solución.

La niebla cubre la ciudad, el humo cubre mi rostro, la soledad cuida de mi ser.

Camino hacia las entrañas de la ciudad. Elijo en la máquina el ticket de viaje en metro. Un camino lleno de rostros ajenos a mis pensamientos, distantes de entender eso de cuidar de tus cosas SIEMPRE. Los nombres de las estaciones representan poco para mí. He llegado a mi destino y no entiendo cómo la puerta no se abre automáticamente. Debo oprimir un botón y ahora el tubo metálico me ha vomitado. Escucho música entre los techos que parecen brazos gitanos gigantes, llenos de diferentes sabores-idiomas. Me permito caminar despacio, me permito sentirme dentro de la ciudad, dejo que mis pies anden lento y así beberme cada acento nuevo en mis oídos.


Arely Chamalé


Buscar la salida no es cosa sencilla. Escaleras y pasadizos que se escurren a la vista no me facilitan la misión. Aire puro, y a unos cuantos kilómetros del centro la diferencia es palpable. Los parques infantiles con niños jugando con o sin guardia. Columpios que se mueven con el viento de noviembre y las hojas rebeldes se mantienen colgadas recordando el otoño y sus colores.




Los peatones se muestran más cálidos que en otras tierras. Saludan amigablemente y el café es exquisito.

–Un café con leche por favor.

Saco un libro y respiro (suspiro). Mi memoria es coqueta y me pone en el proyector la grabación de la Antigua Guatemala, cuando allí mismo pedí el mismo café y saqué el mismo libro. Río y disfruto de la soledad. Una soledad amiga y consejera.




Estudiante de Ingeniería Mecánica de la USAC y egresada de la ETMA. “Los contrastes muestran cada día dicotomía en los seres humanos”.

He visto la mayoría de mis amaneceres en el lado norte de la ciudad de Guatemala, sobre la carretera Jacobo Árbenz, al lado de árboles y aves que me recuerdan la importancia de la vida.

Mi llegada a las letras fue por un desamor en la adolescencia.

Llamada Arely desde siempre, aunque pocos conocen mi nombre.

Amante de las letras y del arte en general. Las imposiciones se pueden y deben ir al carajo.

Me describen como agria, ácida y silenciosa. Procuro no gastar mis energías con personas vacías.

Mi mejor escuela es la vida.

No se debe caminar en círculos, por lo menos no en los mismos.







2 comentarios:

  1. Preciosos amaneceres desde estos lares!!! Bienvenida a casa Arely, seguramente vuelves con otras miradas, con otros pensares y decires. Un abrazo.

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