martes, 17 de noviembre de 2015

La historia la escriben los que ganan


POR MARCELO COLUSSI


Hoy, toda la prensa comercial del mundo está hablando de la “barbarie” de París y los más de 100 muertos. Los mandatarios de todos los países levantan sus voces indignados por la cachetada que recibió la “civilización”. El mundo está de luto… Pero si la historia la escriben los que ganan, eso significa que hay OTRA historia: la que no cuenta el discurso oficial. 

George W. Bush y Jacques Chirac, expresidentes de EE.UU. y Francia. Doug Mills/Associated Press

Tal como dijo en un comunicado el Nuevo Partido Anticapitalista de Francia horas después de los ataques: “Para acabar con el terrorismo, hay que acabar con las guerras imperialistas que tienen como objetivo perpetrar el pillaje de las riquezas de los pueblos dominados por las multinacionales, imponer la retirada de las tropas francesas de todos los países donde están presentes, en particular en Siria, en Irak, en África”. 

El Papa Francisco, que se declaró en oración permanente, dijo que estos actos “no tienen justificación ni religiosa ni humana”. Pero no es exactamente así: ¡Sí tienen una lógica, una razón de ser! “La violencia es la partera de la historia”, dijo un pensador decimonónico, supuestamente “pasado de moda” hoy. Verdad incontrastable: La dinámica humana no es precisamente puro amor incondicional, ¡es una guerra criminal de intereses! Eso es lo que vemos, lo que sufrimos a diario. Los muertos de París lo ratifican. 

No hay “choque de civilizaciones”, como interesadamente dice el discurso oficial: Hay un robo descarado de recursos de los países pobres, justificado en discursos racistas, o para el caso: islamofóbicos. 

No hay "fundamentalismo islámico terrorista": Hay un sistema criminal basado en el lucro empresarial que puede necesitar Pearl Harbor a diestra y siniestra para justificar sus acciones. 

Si es cierto que “todos somos Charlie”, como el hebdomadario, tal como se dijo en enero pasado ante los primeros atentados en París, también todos somos los miles y miles de niños muertos por las bombas asesinas de la OTAN y las potencias occidentales, con Washington a la cabeza, en los más de 20 frentes de guerra abiertos en el mundo ¿para defender la democracia? 

Y también todos somos los diez mil niños muertos diariamente por hambre, y todos somos los miles de damnificados por las inmorales deudas externas de los países que pagan a los acreedores del Consenso de Washington, y todos somos los que viven en favelas, y todos somos los que mueren de diarrea por no tener acceso a agua potable. Ninguna de esas víctimas se merece morir, como seguramente tampoco lo merecían los inocentes ciudadanos parisinos del viernes pasado (como siempre: el pato lo pagan los de abajo, los ciudadanos de a pie). ¿Acaso alguien se merece esa muerte violenta? ¿Tal vez esos “malos de la película” retenidos en Abu Ghraib o en Guantánamo? ¿Tal vez sí lo merecían los 108.000 desaparecidos de las guerras sucias de América Latina?

teespring.com

Quizás es muy prematuro para afirmarlo, pero estas muertes de París huelen a justificación de la temible “guerra en defensa de la civilización” que parece ya haber comenzado (la Tercera Guerra Mundial, según algunos. El presidente de Estados Unidos y ¡Premio Nobel de la Paz! dijo algo al respecto). ¿Jugará algún papel el petróleo que está en el subsuelo de muchos de estos países “bárbaros”?

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Marcelo Colussi     PLATIQUEMOS UN RATO  

Argentina (1956). Estudió Psicología y Filosofía. Vivió en varios países latinoamericanos y desde hace 20 años radica en Guatemala. Investigador social, psicoanalista y además escribe relatos, con varios libros publicados. Foto: aporrea.org
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