jueves, 17 de septiembre de 2015

El Alienista, una novela de nuestra política


POR BÁRBARA BARRIENTOS



Cada persona tiene su propio límite dentro de lo que se considera locura y lucidez.

En una pequeña ciudad llamada Itaguaí en el interior de la tan conocida Río de Janeiro del siglo xix se desarrolla una interesante historia de ciencia y locura llamada “El Alienista”, escrita nada más y nada menos que por Joaquim Machado de Assis quien es uno de los grandes representantes de la literatura brasileña de los últimos siglos, reconocido por sus novelas, cuentos, poesía y ensayos de gran calidad y contenido en los que sobresalen críticas sociales y análisis psicológicos.

Machado de Assis se coloca como uno de los mejores escritores que Brasil ha dado a la humanidad con obras como Memorias póstumas de Blas Cubas (Memórias póstumas de Brás Cubas - 1880), considerada la primera novela realista de la literatura brasileña. Lo que resultó muy interesante en su momento es que la obra está contada por el personaje principal luego de su muerte. 

El Alienista es el primer libro escrito por Machado de Assis y publicado en 1882. Nunca se ha definido si es una novela o un cuento largo por su extensión, pero no cabe duda que en pocas hojas resume muy bien toda la temática y el estilo del autor. Existe una fórmula para entender la literatura machadiana: La personalidad es influenciada por fuerzas sociales y la sociedad por fuerzas psicológicas.

En esta historia podemos ver cómo el autor describe que la ciencia utiliza métodos rígidos para buscar soluciones, todo de una forma fría basada en la razón sin permitir brecha alguna a otros métodos como las artes como camino al conocimiento. El doctor Simón Bacamarte se envuelve tanto en sus estudios de ciencia que pierde la razón en ellos. Cada teoría científica la toma como dogma, con actitud de religioso acatando con fe. A esto Machado de Assis coloca varios personajes completamente contrarios para generar un equilibrio a la historia. 

El humor del autor se refleja en su ironía para hablar de asuntos que enfatizan aspectos negativos de la sociedad. En este caso sobre la visión excesivamente científica de su época, el sistema regido por falta de valores y la falta de una verdad absoluta dentro de los métodos científicos.

El doctor Bacamarte después de haber alcanzado títulos muy importantes en Europa es bien recibido por el Estado a pesar de su manera desbaratada de ser. Se establece en Itaguaí con la idea de crear un manicomio que bautizaría como “Casa Verde” donde pudiese estudiar los límites entre la razón y la locura. La metodología que utiliza Simón Bacamarte es quizás el punto más importante de este relato ya que contrasta completamente con el autor, tal vez porque este además de ser un hombre intelectual era un artista. La metodología rígida de Simón llega entonces al punto de convertirse en algo un poco ridículo y absurdo. Según algunos estudios es esta la crítica que Machado de Assis quería resaltar sobre el rigor científico en la literatura de su época. 

Simón Bacamarte se envuelve tanto en su objetivo que hace uso de toda clase de apoyo del Estado de manera desmedida. Algunos críticos consideran que este relato no solamente aborda temas psicológicos sino más bien una crítica de corte política.

Los primeros casos que Bacamarte lleva al manicomio resultan aceptables en la ciudad, pero con el tiempo el doctor comienza a internar a sujetos que ha escogido dentro de la ciudad que llevan a sorprender al resto de ciudadanos. 

El primero de estos es un hombre que gastó toda su herencia en préstamos que nadie pagó. Sentía miedo de cobrar y ser maltratado por las personas. Se sentía avergonzado. La vergüenza es tratada por psicólogos y filósofos pero ¿acaso este era un caso grave como para ser tratado en un manicomio? 

Después se presenta en Casa Verde la prima del hombre para defenderlo con una original historia en la que atribuye el problema financiero a una maldición. Al terminar de contar la historia Simón Bacamarte decide internarla. De esta forma el doctor consigue que en Itaguaí se tenga miedo y se le considere un déspota.

También es internado el talabartero Mateus que se encarga de hacer sillas para los animales de carga. Mateus pasaba su vida admirando su enorme casa de lujo, especialmente cuando otras personas lo veían. Las otras personas de la ciudad no conseguían aceptarlo porque no alcanzaban a eliminar el prejuicio que les provocaba el hecho de que alguien de profesión y origen humildes pudiese tener riquezas. Una interesante reflexión sobre el status y los prejuicios.

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Todos en Itaguaí empezaban a desconcertarse y anhelaban el regreso de doña Evarista, esposa del doctor que había viajado a Río de Janeiro para olvidar un poco la ausencia del marido que se había olvidado de ella por estar tan metido en sus estudios. 

Es interesante la relación de estos ya que ella es todo lo contrario a él; una mujer apasionada, dramática y simple a la que eligió no por amor ni belleza sino por aspectos fisiológicos como su capacidad reproductiva y aparente buena salud, al punto de considerar el hecho de que no fuera bonita como bendición ya que eso significaba menos problemas.

Y así cada uno de los habitantes de Itaguaí presentaba características que para Bacamarte merecían ser tratadas en el manicomio. 

Coelho era uno de estos. Hablaba tanto que las personas huían de él. Con todos los casos de aparente “locura” que se estaban dando en la ciudad, Itaguaí estaba a punto de colapsar. Porfírio, el peluquero, encontró la manera de aprovechar esta situación: Él, que tenía hambre de poder y nunca había conseguido hacer nada, armó una protesta de tipo revolucionaria aparentando que se trataba de sentimientos altruistas pero hay un pequeño detalle que lo pone en tela de juicio: sus negocios habían sido interrumpidos cuando se internó a tantas personas. Son intereses económicos y políticos que Machado de Assis criticaba fuertemente en sus obras.

Cuando el problema se convierte tan grande que otras organizaciones intervienen, se descubre que el doctor Bacamarte ha pedido que no se le dé ningún recurso para los internados, lo que desmorona por completo la tesis de que su interés por tener más y más internados era económico.

Porfírio inicia una serie de revueltas en las que convence a varios grupos a que lo apoyen pero no consigue que el doctor se interese en sus reclamos. Sin embargo, cada vez Porfírio tiene más poder en Itaguaí. Logra  colocarse como gobernante de la ciudad pero pasa lo que nadie espera: decide no meterse en asuntos científicos y por lo tanto no hará nada para acabar con Casa Verde que se supone era la razón de la revolución. 

Machado de Assis critica esos movimientos colectivos que terminan siendo manipulados por intereses egoístas. Esto resulta interesante para Bacamarte; darse cuenta de la cantidad de personas que perdieron la vida en esos levantamientos con el fin de acabar con Casa Verde y cómo todo quedaba en el olvido cuando el nuevo gobernante se da cuenta de que resulta de mucho beneficio para sus intereses.

Todas las personas importantes son internadas, pero la situación llega a su punto más crítico cuando la propia esposa del alienista es internada por su extrema preocupación con asuntos superficiales como la ropa, los zapatos y las joyas. Bacamarte determina dejar libres a todos los “locos” cuando repara en que el 75 por ciento de la población ya se encuentra recluida, lo que significa que su teoría no podía estar correcta y debe reconsiderarla.

En  realidad era todo el sistema el que debería reconsiderarse ya que no se podía determinar quién estaba y quién no siguiendo un mismo patrón. No se podía encajar a todas las personas con un mismo patrón como si fuese una norma. Esto también se veía dentro del mismo sistema. Nada cambiaba. A lo largo de la historia Itaguaí cambia de gobernante tres veces pero las cosas no cambian, algo completamente aplicable a nuestra realidad.

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La nueva teoría afirmaba que debían ser internados aquellos que tuvieran firmeza de carácter y solo serían declarados "curados" cuando exhibieran algún desequilibrio en este. Bacarmarte percibe que su segundo método no funciona porque no existe nadie que tenga una personalidad perfecta, recta y completamente firme a excepción de él mismo. 

Entonces, ¿quién tenía que ser internado?

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Bárbara Barrientos          PÁGINA EN BLANCO 

Estudiante de Comunicación de la USAC. Amante de las palabras y la ficción. A veces triste, a veces muerta de risa. A veces mala.

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