POR JESUS ABAC
¿Se encuentra el capitalismo en su fase final?
En
Guatemala, actualmente, el capitalismo reduce las posibilidades de sobrevivencia
de la clase media.
La misión de este modelo económico era ampliar las libertades
y satisfacer las necesidades de una mayor población. Sin embargo, este
modelo económico amplía la brecha que separa a los pobres de los ricos: la clase media resiente su descenso a la vulnerabilidad social.
La
población en riesgo social y pobre aumenta mientras la riqueza en un reducido
grupo poblacional se pretende visualizar como perpetua.
Las capas medias se encuentran en el peldaño de la
pobreza. Por
eso se manifiestan en las calles.
Yo entiendo la pobreza como las condiciones más deshumanizadoras e inaceptables para
una persona; que es muy diferente a la sencillez y la sobriedad.
El capitalismo
limita los derechos básicos de una población que ha experimentado el goce de
los mismos con anterioridad: el derecho a la vida, al trabajo
digno con seguridad social (IGSS), a la educación, a la
vivienda, a la salud y a un ambiente sano; derechos de segunda
generación que conllevan un espíritu aún más colectivo.
La capa media que conoce ciertas libertades,
satisfacciones, anhelos y placebos otorgados por el capitalismo, recientemente
se ve como el “indio moderno” de la Finca guatemalteca, y en resumidas cuentas cumple con las características del mozo colono de finales del siglo xix o
inicios del xx, pero ahora remasterizado: el endeudamiento por medio de las tarjetas de
crédito le permite satisfacer sus necesidades superfluas: beber
cerveza y alcohol en las “zonas vivas” o en "chupaderos” que el
sistema utiliza para engancharlo a la Finca (1).
Las mercancías que obtiene con las tarjetas de crédito,
la compra de lujos superfluos, el circo del deporte internacional y los conciertos
masivos se reflejan en el fanatismo insultante de una sociedad en la miseria.
En este capitalismo el
cuerpo es una mercancía que da y recibe placer. Todo un vasto conjunto de
características que lleva a la sociedad a una vida hedonista y egoísta (2).
Todo esto no es más que acceso ilusorio de felicidad y statu quo que proporciona el
capitalismo a la capa media, una amenaza de libertades y la privación de derechos
básicos y colectivos.
Pese a que la libertad de emisión del pensamiento ha sido un derecho individual que en las recientes marchas pacíficas se expresa con beligerancia, principalmente contra la corrupción de la hegemonía administrativa político-militar del poder económico; el trivial "No le toca" se ha popularizado como frases a la Tortrix o Guatemorfosis.
Pero pese a ese ejercicio de libertad de emisión del pensamiento, el sistema financiero, los monopolios del CACIF y las transnacionales dictan al final qué se va a hacer en lo político, económico y social sin preocuparles la opinión de la clase media (3).
Pese a que la libertad de emisión del pensamiento ha sido un derecho individual que en las recientes marchas pacíficas se expresa con beligerancia, principalmente contra la corrupción de la hegemonía administrativa político-militar del poder económico; el trivial "No le toca" se ha popularizado como frases a la Tortrix o Guatemorfosis.
Pero pese a ese ejercicio de libertad de emisión del pensamiento, el sistema financiero, los monopolios del CACIF y las transnacionales dictan al final qué se va a hacer en lo político, económico y social sin preocuparles la opinión de la clase media (3).
¿Puede ser esta la fase terminal del
capitalismo?
Pregunto porque los pequeñoburgueses sienten el temor a sobrevivir como el pobre y por ello salen a manifestarse con cierta conciencia de sí.
¿Será posible que el capitalismo guatemalteco
actual logre ampliar a la capa media, teniendo presente que este sistema se
encuentra en una fase de vorágine por la ganancia (corrupción)? ¿Será el capitalismo la solución?
Pregunto porque los pequeñoburgueses sienten el temor a sobrevivir como el pobre y por ello salen a manifestarse con cierta conciencia de sí.
Entre el sistema del capitalismo (poder económico y
hegemonía) y el poder económico y hegemónico desde abajo existe una capa media difuminada que anhela los lujos
de los primeros y rechaza la visión y la vida de los segundos. Es un sector sumergido en el
sistema-mundo capitalista de ideología y política neoliberales.
Esta capa media difuminada con una conciencia intransitiva (4) y alienable, representa a los mejores elementos de la clase desposeída de medios de producción, pero pese a esta carencia, tiene los ingresos que pueden darle acceso a los lujos y a la vida de la clase dominante aunque sea de manera ilusoria. En Guatemala el mercado le da acceso a los anhelos y estilo de vida que las oligarquías presentan como aceptables aunque uno sea un “igualado" (5).
Esta capa media difuminada con una conciencia intransitiva (4) y alienable, representa a los mejores elementos de la clase desposeída de medios de producción, pero pese a esta carencia, tiene los ingresos que pueden darle acceso a los lujos y a la vida de la clase dominante aunque sea de manera ilusoria. En Guatemala el mercado le da acceso a los anhelos y estilo de vida que las oligarquías presentan como aceptables aunque uno sea un “igualado" (5).
Entonces un considerable grupo de la clase media
empieza a aparecer en las manifestaciones que desde hace años llevan los pobres; con cierta conciencia de sí.
Sin embargo, esa indignación por la distribución inequitativa del ingreso en
los recursos del Gobierno y porque los actuales hacedores de política partidista se
enquisten en los puestos durante años infestando de corrupción el aparato administrativo
del Estado; crea en una parte de la capa media difuminada una conciencia transitiva.
Esa conciencia transitiva es la que señala los males del poder hegemónico del capitalismo pero todavía nubla el reconocimiento del verdadero causante de la corrupción: el capitalismo y la clase causante del problema de la desigualdad.
En esa conciencia transitiva, en cierta parte de la capa media, se empieza a ver a lo lejos al capitalismo como la causa de la corrupción, aunque esto no basta. Es necesario que las conciencias críticas identifiquen paralelamente a la clase emergente; a los de abajo.
Esa clase que, con el fortalecimiento de la capa
media y su conciencia transitiva, se una a esa resistencia histórica y puedan
conformar una conciencia crítica, emancipadora y principalmente revolucionaria; y no una difuminada lucha de clases.
30 de mayo, Plaza de la Constitución |
Esa conciencia transitiva es la que señala los males del poder hegemónico del capitalismo pero todavía nubla el reconocimiento del verdadero causante de la corrupción: el capitalismo y la clase causante del problema de la desigualdad.
En esa conciencia transitiva, en cierta parte de la capa media, se empieza a ver a lo lejos al capitalismo como la causa de la corrupción, aunque esto no basta. Es necesario que las conciencias críticas identifiquen paralelamente a la clase emergente; a los de abajo.
Vonnie Villatoro, cantautora quetzalteca. Concentraciones, parque central de Xela. Medium.com |
El 16 de mayo corrí a tomar la camioneta para
llegar a la hora indicada con amigas y amigos antes de iniciar la marcha.
Subí y noté que dentro de los 50 o más pasajeros éramos sólo dos los que íbamos a manifestar. Bajé de inmediato.
El segundero apresurado marcaba precipitadamente segundo a segundo la desventaja entre la distancia y la hora acordada. Abordé otra camioneta llena de gente. Éramos cinco de los 100 pasajeros que con un pedazo de cartulina nos identificábamos con el #RenunciaYa.
El resto eran vendedores ambulantes que nos acompañarían con la estridente voz de: “¡Sombreros-sombreros... sombrías-nylon. Trompetas-trompetas... pitos-chicles... ¿Qué va llevar?”.
Gritos de ofrecimiento durante dos horas de caminata: acariciados por el sol en la primera y abrazados por la lluvia en la segunda.
En el #30M los mal llamados vendedores "informales" se presentaron con menor cantidad de mercancías para marchas, pues quienes asistían al plantón consumían ahora productos suntuosos o superfluos.
Pues son ellos los que nos deben interesar.
Subí y noté que dentro de los 50 o más pasajeros éramos sólo dos los que íbamos a manifestar. Bajé de inmediato.
El segundero apresurado marcaba precipitadamente segundo a segundo la desventaja entre la distancia y la hora acordada. Abordé otra camioneta llena de gente. Éramos cinco de los 100 pasajeros que con un pedazo de cartulina nos identificábamos con el #RenunciaYa.
El resto eran vendedores ambulantes que nos acompañarían con la estridente voz de: “¡Sombreros-sombreros... sombrías-nylon. Trompetas-trompetas... pitos-chicles... ¿Qué va llevar?”.
Gritos de ofrecimiento durante dos horas de caminata: acariciados por el sol en la primera y abrazados por la lluvia en la segunda.
En el #30M los mal llamados vendedores "informales" se presentaron con menor cantidad de mercancías para marchas, pues quienes asistían al plantón consumían ahora productos suntuosos o superfluos.
Pues son ellos los que nos deben interesar.
Quienes resisten y sostienen la economía interna
son ellos; los mal llamados "informales", los que la economía formal racista,
discriminatoria, homofóbica y excluyente no ha podido promover.
Ellos representan a más del 65 por ciento de la población económicamente activa y durante nuestras gestas han sido respetables espectadores.
Pero ¿por qué espectadores? Porque la capa difuminada y parte de la hegemonía emergente (población con conciencia transitiva y crítica) no han podido hacer clic y representar los intereses de esta clase que puede respaldar al poder económico para establecerse un nuevo modelo económico-social.
Una economía indígena y popular, una economía de capa media, de pequeños productores en donde su actividad sea como una producción comunitaria y familiar con competencia perfecta y con manifestaciones solidarias: una economía antisistémica, esa libre asociación de productores y comerciantes.
Ellos representan a más del 65 por ciento de la población económicamente activa y durante nuestras gestas han sido respetables espectadores.
Pero ¿por qué espectadores? Porque la capa difuminada y parte de la hegemonía emergente (población con conciencia transitiva y crítica) no han podido hacer clic y representar los intereses de esta clase que puede respaldar al poder económico para establecerse un nuevo modelo económico-social.
Una economía indígena y popular, una economía de capa media, de pequeños productores en donde su actividad sea como una producción comunitaria y familiar con competencia perfecta y con manifestaciones solidarias: una economía antisistémica, esa libre asociación de productores y comerciantes.
De esa capa media difuminada nos hemos librado
libertarios, humanistas, socialdemócratas, izquierdistas, socialistas,
ecosocialistas y comunistas, y hemos logrado esa conciencia transitiva y
emancipadora. Pero hemos visto aún al Gobierno como el Estado. Hemos visto a su
hegemonía como objetivo de derrocamiento y a la reforma como el simple cambio de
administración del sistema capitalista (maquinaria burocrática y militar) de unas
manos a otras.
Pero nuestras fuerzas deben ser dirigidas al poder económico, y qué mejor respaldo que el de la economía desde abajo representada en lo popular, en lo indígena y en lo pequeñoburgués. Esa gente que ha retomado en sus propias manos parte del poder económico que trataron de negarle los agentes centralizados de la oligarquía (6).
Pero nuestras fuerzas deben ser dirigidas al poder económico, y qué mejor respaldo que el de la economía desde abajo representada en lo popular, en lo indígena y en lo pequeñoburgués. Esa gente que ha retomado en sus propias manos parte del poder económico que trataron de negarle los agentes centralizados de la oligarquía (6).
Nuestra tarea es tomar en cuenta los estudios ya
realizados por los llamados "subalternos". Poner atención al ejercicio del derecho
indígena y popular en sus formas de comunicación emergente (blogs y medios comunitarios), entender su tipo de gobierno, sus organizaciones y sistemas
políticos y dirigir la mirada a la democracia de la clase trabajadora (alcaldías indígenas y comités
de barrio con manifestación de democracia directa), así como a las manifestaciones
juveniles fuera de las organizaciones sociales y políticas
clásicas; también hay que escuchar a sus nuevos ideólogos en los análisis de su
economía y desarrollo social.
Muchos de los pasos ya se han dado.
Se ha dejado la timidez del hogareño en algunos jóvenes, se ha dejado el miedo al "qué dirán", se ha perdido el miedo a gritar y ejercer el derecho a la libre emisión del pensamiento (ganado en el capitalismo); pero aún nos hace falta conquistar el derecho a ejercer y dirigir la economía con libertad. Las economías populares, indígenas y de la pequeña burguesía podrían ser un ejercicio de libertad:. Pero en el discurso del capitalismo con "igualdad de oportunidades” no hay respuestas, sino sólo un sofisma manifestado por ingenuidad extrema o deshonestidad intelectual (7).
Entonces, ¿cuál será ese modelo que ampliará mayores libertades a los humanos para ejercer ese instinto de satisfacer sus necesidades y libertades? Yo le llamo socialismo.
Se ha dejado la timidez del hogareño en algunos jóvenes, se ha dejado el miedo al "qué dirán", se ha perdido el miedo a gritar y ejercer el derecho a la libre emisión del pensamiento (ganado en el capitalismo); pero aún nos hace falta conquistar el derecho a ejercer y dirigir la economía con libertad. Las economías populares, indígenas y de la pequeña burguesía podrían ser un ejercicio de libertad:. Pero en el discurso del capitalismo con "igualdad de oportunidades” no hay respuestas, sino sólo un sofisma manifestado por ingenuidad extrema o deshonestidad intelectual (7).
Entonces, ¿cuál será ese modelo que ampliará mayores libertades a los humanos para ejercer ese instinto de satisfacer sus necesidades y libertades? Yo le llamo socialismo.
Ahora, si queremos reformas, aunque no se pueda curar el cáncer con aspirinas, y la oligarquía responda con reformas tímidas; éstas al menos deben ser profundas y propuestas desde abajo
para lograr avances parciales y lograr en un corto plazo lo que para algunos
es utópico o impensable (8).
(1) Arenas,
Clara (2009). Escala y territorio del comercio k’iche’. Una mirada desde San
Francisco El Alto, Totonicapán 1930-1970. Guatemala, AVANCSO. P. 84.
(2) El consumo privado en 2011 pasó del 15,5 por ciento al 18,8 en 2012. El principal
destino de las remesas ha sido el consumo privado (49,4 por ciento en el 2010). Véase: http://www.banguat.gob.gt/publica/conferencias/cbanguat376.pdf
(3) Grant,
Ted (1997). El Estado y la revolución de hoy. Prólogo a la
edición del Estado y la Revolución por la Fundación Federico Engels.
(4) Freire, P (1969). La educación como práctica de libertad. México,
Siglo Veintiuno Editores.
(5) González
Ponciano, Jorge Ramón. No somos iguales: La cultura finquera y el lugar
de cada quien en la sociedad en Guatemala. Dossier, páginas 43-66.
(6) Portes, A. y Haller, W (2004). La economía informal. Santiago
de Chile, CEPAL.
(7) Correa, Rafael. La
política económica del gobierno de Lucio Gutiérrez. Una perspectiva desde la
economía política. Revista CienciaSociales, No. 16, mayo de 2003. Páginas 6-10.
FLACSO, Quito, Ecuador.
(8) Grant, Ted (1997). El Estado y la revolución de hoy.
Prólogo a la edición del Estado y la Revolución por la Fundación Federico Engels.
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Jesus Abac EN CUATRO CAMINOS...
Nunca había leído un artículo tan inteligentemente bien armado, esos que no encontramos en los medios convencionales, uy no, mencionar el capitalismo como el responsable de todos los males de la humanidad, no, eso suena a comunismo "pobres, pero libres", diría esas capas medias que están en franca extinción
ResponderEliminarMarylena Bustamante.
Agradezco el tiempo que se tomó para la lectura y la apreciación del articulo. Es un intento por interpretar la realidad de las clases sociales, la capa media y como construir un mundo mejor. Jesus Abac,
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