miércoles, 13 de enero de 2016

Crímenes de guerra del anticomunismo (o capitalismo a la Tortrix)

POR ARMANDO RIVERA

 
Al parecer, el año 2016 trae una caja de Pandora. Esta se abre al compás de intereses contradictorios. 

Por una parte, se firma un decreto de “salario mínimo diferenciado”, es decir, que en ciertas partes del país se puede pagar menos que el insignificante “salario mínimo” y, a las horas, se conoce la noticia que se van a procesar a más de 10 militares por sus crímenes de guerra. 

Entro a leer las noticias en los diarios digitales y los comentarios son radicales y opuestos; por una parte están todos aquellos que alaban al Ejército Nacional de Guatemala como ente salvador contra el comunismo y, por otra, las personas que intentan creer que este país puede ser diferente, si los crímenes de los militares no se quedan impunes. 

Entonces, querido lector, veamos el tema en perspectiva. 

EUROPA PRESS

Según la convención del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional (CPI), se define como crímenes de guerra todo aquello que “comprende las conductas tipificadas como asesinato, exterminio, (…) o persecución por motivos políticos, religiosos, ideológicos, raciales, étnicos, (…) o cualquier acto inhumano que cause graves sufrimientos o atente contra la salud mental o física de quien los sufre, siempre que dichas conductas se cometan como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.

Para todos aquellos epígonos, defensores radicales del Ejército Nacional, les comento, por si no lo saben, que el comunismo es una opción política, no una enfermedad, y por ende, estos militares (quienes serán juzgados con toda dignidad y tendrán derecho a una legítima defensa) cometieron crímenes contra la humanidad.

Porque atacaron, por razones políticas e ideológicas, a otra parte de la población civil. A habitantes, sobre todo mujeres y niños, a quienes combatieron con saña y mataron; quien diga lo contrario, que vea la lista de cadáveres: según cifras de la antropología forense de este país, son más de 200,000.

Además, esto es un agravante porque los acusados forman parte de una institución del Estado, es decir, que se usó recursos del país para destruir a otra parte de su misma sociedad. Han pasado más de treinta años y parece que la memoria histórica intenta hacer un balance para la dignificación de las víctimas. 

Seguidores del ejército exigiendo la anulación de la sentencia contra Ríos Montt, mayo de 2013 

Lo extraño del asunto es que la actual sociedad violenta y corrompida que estos militares ayudaron a crear, ahora los juzga, y los juzga porque sus actos son tan crueles como el modelo social anticomunista que nos toca vivir. De esa cuenta podemos aseverar que el capitalismo es un sistema que se basa, esencialmente, en la capacidad de despojo de un grupo minoritario sobre las grandes mayorías, y que para esto tiene leyes o incluso policías y ejércitos; para mantener el control social.

Por eso la contradicción, me parece, tiene una ingenuidad casi extrema, porque este sistema que los militares construyeron con balas es capaz de matar de hambre a las personas, pero al mismo tiempo los juzga. 

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Armando Rivera               INSTANTÁNEAS ILUSTRADAS A COLOR  

Hoja de vida: poeta.
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lunes, 11 de enero de 2016

USAC y CENDES presentan diplomado en violencia política


POR CHRISTIAN ECHEVERRÍA 



Por las muchas formas de violencia, desde la histórica del Estado y el sistema político, social y económico, hasta la cotidianidad, el país se cae a pedazos y aparentemente sin esperanza. Pero comprender el fenómeno de la violencia desde una perspectiva integral podría ser una salida. ¿Cómo surgieron estas violencias y sus formas de relación y poder? ¿Cómo impactan hoy nuestras vidas y comunidades? ¿Qué son y cómo funcionan?, ¿quiénes son sus actores? ¿Cómo entender su realidad y cómo intervenir ante ellas?

En el Centro de Estudios sobre Conflictividad, Poder y Violencia (CENDES), una organización de profesionales de las ciencias sociales especializada en el tema y heredera de la Maestría en Psicología Social y Violencia Política de la Escuela de Psicología de la USAC, se hacen estas y otras preguntas desde hace tiempo. 

A partir del próximo sábado 16 de enero, durante ocho meses y en alianza con la Escuela de Ciencia Política de la USAC, abrirá otro ciclo de formación a través de su diplomado "Violencia Política: Perspectivas de Abordaje”. La iniciativa, según sus organizadores, cumpliría su tercer año, y tiene el objetivo de formar a sectores orientados a la intervención en la problemática de violencia en sus distintas expresiones por medio de 4 módulos de trabajo teórico-prácticos.      

Sede de la Escuela de Ciencia Política de la USAC en el campus central de la Ciudad de Guatemala. Foto: sextoblogperiodismo.wordpress.com
  
Marcelo Colussi, investigador, psicoanalista argentino y coordinador del diplomado, se refirió a las raíces históricas de la violencia en Guatemala, pasando por la guerra civil: “Sigue la guerra con otras características”, afirmó. “La violencia pasó a ser una constante; casi normalizada dentro de la sociedad”. 

También habló del momento en el que inician el proyecto académico; uno marcado por la crisis institucional del Estado guatemalteco: “Va a tener un énfasis más fuerte a partir de la coyuntura que se abrió el año pasado. Enfocar eso desde la academia y tratar de hacer una lectura circunstanciada y conceptual de todo esto”. 

Colussi explicó tres ideas centrales que fundamentan la intención del diplomado del CENDES, el cual también tendrá el aval de la Escuela de Ciencia Política. Primero, su enfoque global: “No trabajamos con la idea de que violencia es delincuencia”. Con esto, el estudio pasa por el análisis de las causas estructurales profundas de la violencia, y no sólo por sus efectos visibles y mediáticos. En segundo lugar, el concepto: “La violencia es una construcción”, expresó. “No se nace con una pistola en la mano. No se nace siendo racista. La violencia se va aprendiendo en el curso de la vida. La violencia tiene mucho de político, ideológico y cultural. Si se aprende a ser violento, se puede desaprender; se puede construir otro modelo de relacionamiento social”. Así, el análisis pasa por descubrir cómo se construye la violencia y las formas de vida alternativas que puede tener. Y por último, su propuesta política: “La violencia no se puede combatir con más violencia”. Según Colussi, el fin sería formar a los participantes para que busquen alternativas de prevención en su cotidianidad, y todo lo anterior, con una metodología de estudio de caso; la presentación de un trabajo final con una propuesta de análisis, sistematización y abordaje para un episodio de violencia concreto. 

“Se espera que la gente que venga, es gente que está trabajando directamente el tema de la violencia”, declaró. “Gente que está trabajando en oenegés, en algunas dependencias públicas; el Ministerio de Cultura, el Ministerio de Gobernación, la policía, el Sistema Penitenciario. Gente que tiene que ver con medios comunitarios y alternativos; toda gente que necesita instrumentos para trabajos de prevención”.                                        

Por su parte, Marina de Villagrán, psicóloga social del CENDES, tendrá a su cargo el módulo de estudio sobre los efectos de la violencia y describió los contenidos del diplomado: “El primer módulo habla de historia y violencia; va haciendo una relación histórica, y de las formas de violencia que se han utilizado en cada uno de los periodos históricos de este país, porque la violencia siempre ha estado acá", señaló. "El segundo habla de los efectos de esa violencia; de qué manera el individuo se ve afectado en su vida cotidiana, en sus maneras de pensar, en sus formas de actuar. El tercer módulo te habla de formas de intervención individuales. Y en el último módulo, se habla de formar a nivel sociopolítico”. Según la experta, entre los formadores que ofrece el diplomado estarán los historiadores Edgar Ruano, Luis Pedro Taracena y Gustavo Palma, y los psicólogos Marcelo Colussi, María Luisa Cabrera, Dina Elías y Mariano González.  

Marcelo Colussi y Marina de Villagrán

“La idea es desarrollar un módulo conceptual sobre la violencia que abarque desde una panorámica general la situación actual de la violencia, con los datos disponibles y distintas perspectivas sobre el tema: perspectivas psicológicas y sociológicas”, dijo Mariano González, sobre su participación por Facebook para Asuntos Inconclusos. “Esto, para desarrollar la idea de que la violencia no se reduce al acto o a la persona violenta, sino comprender sus raíces históricas, políticas y económicas”.                          
 
Al preguntarle cómo empodera a la gente un estudio sobre violencia de cara al turbulento 2016, respondió: “Usualmente, se tiene una perspectiva muy simple y simplificadora de lo que es la violencia y cómo resolverla. Hay ciertas imágenes u opiniones sociales que hacen ver que la violencia es culpa del delincuente, del que es ´malo´. Y no se advierte que hay otras raíces de la violencia que no pertenecen únicamente al ´malo de la película´. Por decir algo, a veces se identifica violencia con pandilleros. Y hay muchos más tipos, más causas y más efectos. Si se quiere ofrecer mejores respuestas, se debe comprender esto”. 

González agregó que las formas estructurales de violencia no cambian de un año para otro, que estas se mantienen a largo plazo y que afectan a todos: a hombres urbanos y jóvenes con violencia delincuencial, y a mujeres con violencia intrafamiliar y sexual.

Para Marcio Palacios, director de la Escuela de Ciencia Política, el diplomado tendría objetivos claros: "Generar análisis, generar opinión pública; desmitificar lo que está pasando en los medios; crear, como diría Gramsci, intelectuales orgánicos. Ubicar a la gente para que haya más análisis, más profesionales; generar insumos de política pública, incidir en el próximo gobierno aprovechando la coyuntura. Yo creo que eso va a ser uno de los objetivos que hay que construir dentro del diplomado". Y también opinó sobre la alianza con el CENDES: "Queremos aliarnos con la gente seria que ha hecho investigación, que ha apoyado procesos de formación a alto nivel". Palacios aseguró que con esta alianza pretende dar a la sociedad, desde la universidad, un mensaje de unidad entre distintos sectores populares que compartan una visión estratégica de país. 

El diplomado será los sábados por la mañana en la Escuela de Ciencia Política de la USAC de 8 a 13 horas con un receso. El costo de matrícula es de Q100 más ocho cuotas de Q350. Para inscripción: fotocopias de título y DPI. Más información: CENDES, 1ª avenida 14-11 zona 1, Ciudad de Guatemala. Teléfonos: (502) 3031 9710 y (502) 2232 7123. Correo: cendesgt@gmail.com
               
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Una rara mezcla entre psicólogo, poeta, activista, bloguero y periodista digital que sólo es posible en el siglo xxi. Creador de Asuntos inconclusos
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miércoles, 6 de enero de 2016

Demian: la historia de Emil Sinclair


POR BÁRBARA BARRIENTOS


La búsqueda de sí mismo es un proceso que no acaba nunca pero evoluciona con el pasar de los años. Quien se sintió confuso durante su infancia y adolescencia con aquello que los padres dicen que es cierto, es el mismo que en la adultez se pregunta qué hacer con esa cantidad de conocimiento que se adquiere con el tiempo, pero que un día cualquiera cae como balde de agua fría en la razón.

Foto: Anastasii Mikhailov

Emil Sinclair es el personaje principal de “Demian”, obra escrita por el alemán Hermann Hesse en 1919. La historia refleja muy bien la época en la que fue escrita (con todos sus prejuicios y tabúes, algunos incluso arrastrados hasta el siglo xxi).

Emil lleva una vida cotidiana normal, tan tradicional y conservadora como cualquier niño de su época. Dentro del hogar, todo resultaba “perfecto” basado en apariencia y religión. Pero cuando Sinclair salía y veía la realidad en la calle todo era muy diferente. A temprana edad comienza a cuestionar las cosas que suceden a su alrededor; aquellas que todos los demás niños creen que son "normales" o "correctas".

Un día, se encuentra con Max Demian. Un compañero de escuela que llamará su atención por su forma diferente de ver las cosas, por su personalidad fuerte y misteriosa y por sus posiciones críticas ante acontecimientos que para los demás niños resultan indiferentes. El encuentro entre estos dos personajes hará de la obra un diálogo incesante en el que sin duda el lector se identificará en algún momento específico de su vida, o se sentirá invitado a realizarse los mismos cuestionamientos que atormentan a Sinclair en su camino hacia la madurez. 

Emil ha sido criado por unos padres muy conservadores que intentan inculcar ideas firmes en él, pero un día el pequeño Sinclair se ve atraído por un mundo diferente al que le enseñaron en casa. La cantidad de respuestas que necesita a todas las preguntas que surgen sobre su propia existencia lo comienzan a atormentar, y entonces decide ir por ellas por medio de la búsqueda en sí mismo; la introspección.

Sinclair tiene que hacer frente a dos grandes mundos: el ideal; aquel que sus padres le presentaron desde siempre, y el mundo frío que se encuentra lejos del cuidado paternal y que no se parece en nada al otro. Sinclair va en búsqueda de su personalidad. 

Entonces experimenta con cada uno y los confronta para encontrar las respuestas que tanto busca. Influenciado por Max Demian, aquel compañero de clase que seduce con su mirada fría y misterio envolvente y que refleja su precocidad en cada uno de sus actos, Sinclair se rebela ante todos los patrones sociales no sin antes experimentar de cerca y en carne propia temas comunes como la amistad, el crimen, el bien y el mal.

“Demian” tiene referencias místicas y religiosas que, acompañadas de la Psicología, narra el conflicto del autoconocimiento que todos enfrentamos desde la infancia y a través de la adolescencia, y sin duda sigue presente en la adultez.  

Demian le presenta a Sinclair “Los hijos de Caín”, una idea que jamás había escuchado. Estas personas poseen la capacidad de ejercer el bien y el mal, así como Abraxas, una entidad divina con características humanas. Demian es mentor de Sinclair y le ayuda con ejemplos muy originales del camino por la vida, la sociedad, los deseos naturales y el deseo sexual, del que no podía hablar con sus padres, y que poco a poco descubre en sí mismo... 

“El pájaro rompe el cascarón. El cascarón es el mundo. Quien quiera nacer tiene que destruir un mundo". Demian. laberintosdeltiempo.blogspot.com

Es claro que la obra intenta encaminarnos al punto máximo de la línea de nuestra vida, ese en el que "destruimos el cascarón” y abrimos los ojos a lo que tanto tiempo fue escondido de nosotros. Pero para eso es necesario sin duda hacer frente a las consecuencias. 

Hesse refleja su proceso de "destrucción del cascarón" en cada una de las páginas de este libro. La novela fue publicada nada más y nada menos que con el nombre de “Emil Sinclair”, un seudónimo que Hesse eligió. El libro tuvo éxito desde el inicio y ganó un premio que entregarían a "Emil Sinclair", pero este nunca apareció. Hesse confesó ser el autor de la obra y con esto dejó en claro que Emil era él mismo.

La obra está repleta de dualidades en las que cabe destacar las propias en la historia del autor. Por ejemplo, su paso del siglo xix al xx. La literatura de Hesse quedó atrapada entre ambos siglos y con esto entró en un conflicto en el que debía enfrentar todo lo que el nuevo siglo traía consigo; lo nuevo y lo viejo, lo antiguo y lo moderno; incluso su literatura debió enfrentar también la Gran Guerra. 

Hesse es el Sinclair confundido, el atormentado por la realidad, golpeando a su puerta. Hesse, de familia religiosa y una educación fuertemente conservadora, vivió el tormento de la búsqueda de la verdad saliéndose de los parámetros que le fueron enseñados. Abandonó el seminario donde realizaba estudios en Teología y dejó Europa para instalarse en la India. Allí conoció de cerca nuevas y diferentes filosofías orientales que combinó con lo aprendido de Jung, Nietzsche y Freud, a los que admiraba y seguía, y especialmente de Jung y su psicología analítica que refleja en la mayoría de sus personajes, los cuales siempre están en la búsqueda de su individualidad y de la toma de conciencia.

Sus obras siempre tienen un punto metafísico, ya que si bien Hesse estaba inconforme con la fe que sus padres le habían impuesto, siempre continuó en la búsqueda de algo mayor que rija el mundo. Hesse, quizá, buscaba llenar el vacío de su fe atormentada por medio de la Filosofía, el Psicoanálisis y el misticismo, ya que no sólo su fe había sido atacada, sino que toda la religión había sufrido un gran cambio con la llegada del siglo xx. 

Hesse, hijo del siglo xix, debía decidir si quedarse con lo que había construido en ese siglo o adentrarse en el nuevo a sabiendas que sería doloroso, y así se adentró en uno de los siglos más bélicos de la historia con una fe débil y todos los preceptos aprendidos escurriéndose entre sus manos.

La literatura de Herman Hesse es el resultado del choque entre el mundo viejo y el nuevo. Dio a luz una producción de más de 40 libros entre novelas, relatos y poemarios. Entre estos sobresalen Demian (1919), Lobo estepario (1927) y Siddhartha (1922). Es reconocido como uno de los escritores de su época más importantes de la lengua alemana y ganó el Premio Nobel de 1946.

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Bárbara Barrientos          PÁGINA EN BLANCO 

Estudiante de Comunicación de la USAC. Amante de las palabras y la ficción. A veces triste, a veces muerta de risa. A veces mala.

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