jueves, 11 de junio de 2015

#JusticiaYa, el despertar de la clase media


POR JESUS ABAC



¿Se encuentra el capitalismo en su fase final? 

En Guatemala, actualmente, el capitalismo reduce las posibilidades de sobrevivencia de la clase media. 

La misión de este modelo económico era ampliar las libertades y satisfacer las necesidades de una mayor población. Sin embargo, este modelo económico amplía la brecha que separa a los pobres de los ricos: la clase media resiente su descenso a la vulnerabilidad social.

La población en riesgo social y pobre aumenta mientras la riqueza en un reducido grupo poblacional se pretende visualizar como perpetua

Las capas medias se encuentran en el peldaño de la pobreza. Por eso se manifiestan en las calles. 

Yo entiendo la pobreza como las condiciones más deshumanizadoras e inaceptables para una persona; que es muy diferente a la sencillez y la sobriedad. 

El capitalismo limita los derechos básicos de una población que ha experimentado el goce de los mismos con anterioridad: el derecho a la vida, al trabajo digno con seguridad social (IGSS), a la educación, a la vivienda, a la salud y a un ambiente sano; derechos de segunda generación que conllevan un espíritu aún más colectivo.

La capa media que conoce ciertas libertades, satisfacciones, anhelos y placebos otorgados por el capitalismo, recientemente se ve como el “indio moderno” de la Finca guatemalteca, y en resumidas cuentas cumple con las características del mozo colono de finales del siglo xix o inicios del xx, pero ahora remasterizado: el endeudamiento por medio de las tarjetas de crédito le permite satisfacer sus necesidades superfluas: beber cerveza y alcohol en las “zonas vivas” o en "chupaderos” que el sistema utiliza para engancharlo a la Finca (1).

Las mercancías que obtiene con las tarjetas de crédito, la compra de lujos superfluos, el circo del deporte internacional y los conciertos masivos se reflejan en el fanatismo insultante de una sociedad en la miseria. 

En este capitalismo el cuerpo es una mercancía que da y recibe placer. Todo un vasto conjunto de características que lleva a la sociedad a una vida hedonista y egoísta (2). 

Todo esto no es más que acceso ilusorio de felicidad y statu quo que proporciona el capitalismo a la capa media, una amenaza de libertades y la privación de derechos básicos y colectivos. 

Pese a que la libertad de emisión del pensamiento ha sido un derecho individual que en las recientes marchas pacíficas se expresa con beligerancia, principalmente contra la corrupción de la hegemonía administrativa político-militar del poder económico; el trivial "No le toca" se ha popularizado como frases a la Tortrix o Guatemorfosis

Pero pese a ese ejercicio de libertad de emisión del pensamiento, el sistema financiero, los monopolios del CACIF y las transnacionales dictan al final qué se va a hacer en lo político, económico y social sin preocuparles la opinión de la clase media (3).  

¿Puede ser esta la fase terminal del capitalismo?

Pregunto porque los pequeñoburgueses sienten el temor a sobrevivir como el pobre y por ello salen a manifestarse con cierta conciencia de sí

¿Será posible que el capitalismo guatemalteco actual logre ampliar a la capa media, teniendo presente que este sistema se encuentra en una fase de vorágine por la ganancia (corrupción)? ¿Será el capitalismo la solución?

Entre el sistema del capitalismo (poder económico y hegemonía) y el poder económico y hegemónico desde abajo existe una capa media difuminada que anhela los lujos de los primeros y rechaza la visión y la vida de los segundos. Es un sector sumergido en el sistema-mundo capitalista de ideología y política neoliberales. 

Esta capa media difuminada con una conciencia intransitiva (4) y alienable, representa a los mejores elementos de la clase desposeída de medios de producción, pero pese a esta carencia, tiene los ingresos que pueden darle acceso a los lujos y a la vida de la clase dominante aunque sea de manera ilusoria. En Guatemala el mercado le da acceso a los anhelos y estilo de vida que las oligarquías presentan como aceptables aunque uno sea un “igualado" (5).

Entonces un considerable grupo de la clase media empieza a aparecer en las manifestaciones que desde hace años llevan los pobres; con cierta conciencia de sí

30 de mayo, Plaza de la Constitución
Sin embargo, esa indignación por la distribución inequitativa del ingreso en los recursos del Gobierno y porque los actuales hacedores de política partidista se enquisten en los puestos durante años infestando de corrupción el aparato administrativo del Estado; crea en una parte de la capa media difuminada una conciencia transitiva

Esa conciencia transitiva es la que señala los males del poder hegemónico del capitalismo pero todavía nubla el reconocimiento del verdadero causante de la corrupción: el capitalismo y la clase causante del problema de la desigualdad. 

En esa conciencia transitiva, en cierta parte de la capa media, se empieza a ver a lo lejos al capitalismo como la causa de la corrupción, aunque esto no basta. Es necesario que las conciencias críticas identifiquen paralelamente a la clase emergente; a los de abajo. 

Vonnie Villatoro, cantautora quetzalteca. Concentraciones, parque central de Xela. Medium.com 
Esa clase que, con el fortalecimiento de la capa media y su conciencia transitiva, se una a esa resistencia histórica y puedan conformar una conciencia crítica, emancipadora y principalmente revolucionaria; y no una difuminada lucha de clases.

El 16 de mayo corrí a tomar la camioneta para llegar a la hora indicada con amigas y amigos antes de iniciar la marcha. 

Subí y noté que dentro de los 50 o más pasajeros éramos sólo dos los que íbamos a manifestar. Bajé de inmediato. 

El segundero apresurado marcaba precipitadamente segundo a segundo la desventaja entre la distancia y la hora acordada. Abordé otra camioneta llena de gente. Éramos cinco de los 100 pasajeros que con un pedazo de cartulina nos identificábamos con el #RenunciaYa. 

El resto eran vendedores ambulantes que nos acompañarían con la estridente voz de: “¡Sombreros-sombreros... sombrías-nylon. Trompetas-trompetas... pitos-chicles... ¿Qué va llevar?”. 

Gritos de ofrecimiento durante dos horas de caminata: acariciados por el sol en la primera y abrazados por la lluvia en la segunda. 

En el #30M los mal llamados vendedores "informales" se presentaron con menor cantidad de mercancías para marchas, pues quienes asistían al plantón consumían ahora productos suntuosos o superfluos. 

Pues son ellos los que nos deben interesar.

Quienes resisten y sostienen la economía interna son ellos; los mal llamados "informales", los que la economía formal racista, discriminatoria, homofóbica y excluyente no ha podido promover. 

Ellos representan a más del 65 por ciento de la población económicamente activa y durante nuestras gestas han sido respetables espectadores. 

Pero ¿por qué espectadores? Porque la capa difuminada y parte de la hegemonía emergente (población con conciencia transitiva y crítica) no han podido hacer clic y representar los intereses de esta clase que puede respaldar al poder económico para establecerse un nuevo modelo económico-social. 

Una economía indígena y popular, una economía de capa media, de pequeños productores en donde su actividad sea como una producción comunitaria y familiar con competencia perfecta y con manifestaciones solidarias: una economía antisistémica, esa libre asociación de productores y comerciantes.

De esa capa media difuminada nos hemos librado libertarios, humanistas, socialdemócratas, izquierdistas, socialistas, ecosocialistas y comunistas, y hemos logrado esa conciencia transitiva y emancipadora. Pero hemos visto aún al Gobierno como el Estado. Hemos visto a su hegemonía como objetivo de derrocamiento y a la reforma como el simple cambio de administración del sistema capitalista (maquinaria burocrática y militar) de unas manos a otras. 

Pero nuestras fuerzas deben ser dirigidas al poder económico, y qué mejor respaldo que el de la economía desde abajo representada en lo popular, en lo indígena y en lo pequeñoburgués. Esa gente que ha retomado en sus propias manos parte del poder económico que trataron de negarle los agentes centralizados de la oligarquía (6).  

Nuestra tarea es tomar en cuenta los estudios ya realizados por los llamados "subalternos". Poner atención al ejercicio del derecho indígena y popular en sus formas de comunicación emergente (blogs y medios comunitarios), entender su tipo de gobierno, sus organizaciones y sistemas políticos y dirigir la mirada a la democracia de la clase trabajadora (alcaldías indígenas y comités de barrio con manifestación de democracia directa), así como a las manifestaciones juveniles fuera de las organizaciones sociales y políticas clásicas; también hay que escuchar a sus nuevos ideólogos en los análisis de su economía y desarrollo social.

Muchos de los pasos ya se han dado. 

Se ha dejado la timidez del hogareño en algunos jóvenes, se ha dejado el miedo al "qué dirán", se ha perdido el miedo a gritar y ejercer el derecho a la libre emisión del pensamiento (ganado en el capitalismo); pero aún nos hace falta conquistar el derecho a ejercer y dirigir la economía con libertad. Las economías populares, indígenas y de la pequeña burguesía podrían ser un ejercicio de libertad:. Pero en el discurso del capitalismo con "igualdad de oportunidades” no hay respuestas, sino sólo un sofisma manifestado por ingenuidad extrema o deshonestidad intelectual (7). 

Entonces, ¿cuál será ese modelo que ampliará mayores libertades a los humanos para ejercer ese instinto de satisfacer sus necesidades y libertades? Yo le llamo socialismo.

Ahora, si queremos reformas, aunque no se pueda curar el cáncer con aspirinas, y la oligarquía responda con reformas tímidas; éstas al menos deben ser profundas y propuestas desde abajo para lograr avances parciales y lograr en un corto plazo lo que para algunos es utópico o impensable (8).





(1) Arenas, Clara (2009). Escala y territorio del comercio k’iche’. Una mirada desde San Francisco El Alto, Totonicapán 1930-1970. Guatemala, AVANCSO. P. 84.

(2) El consumo privado en 2011 pasó del 15,5 por ciento al 18,8 en 2012. El principal destino de las remesas ha sido el consumo privado (49,4 por ciento en el 2010). Véase: http://www.banguat.gob.gt/publica/conferencias/cbanguat376.pdf

(3) Grant, Ted (1997). El Estado y la revolución de hoy. Prólogo a la edición del Estado y la Revolución por la Fundación Federico Engels.

(4) Freire, P (1969). La educación como práctica de libertad. México, Siglo Veintiuno Editores.

(5) González Ponciano, Jorge Ramón. No somos iguales: La cultura finquera y el lugar de cada quien en la sociedad en Guatemala. Dossier, páginas 43-66.

(6) Portes, A. y Haller, W (2004). La economía informal. Santiago de Chile, CEPAL.

(7) Correa, Rafael. La política económica del gobierno de Lucio Gutiérrez. Una perspectiva desde la economía política. Revista CienciaSociales, No. 16, mayo de 2003. Páginas 6-10. FLACSO, Quito, Ecuador.

(8) Grant, Ted (1997). El Estado y la revolución de hoy. Prólogo a la edición del Estado y la Revolución por la Fundación Federico Engels.

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Jesus Abac      EN CUATRO CAMINOS...   

No soy economista, ni mucho menos escritor; tampoco artista, ni columnista. Simplemente creo que desde el momento que me enseñaron a leer, me enseñaron a dudar. Y con la duda se inicia la emancipación.
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martes, 9 de junio de 2015

De madres y desmadres

POR CHRISTIAN RODRÍGUEZ



Cuando junto con mi esposa decidimos traer bebés al mundo teníamos bien claro que queríamos que la llegada de ese nuevo ser fuera lo más natural posible. Un acto íntimo en donde se realiza la máxima expresión del amor; donde se entremezcla carnalidad, sangre, sudor y gozo sensual. Parir es la culminación espléndida del acto sexual; el orgasmo de la vida.

Deseábamos que la madre estuviera en un lugar cómodo, natural e íntimo en donde la paz y la tranquilidad armonizaran con su cuerpo, produciéndole relajación para que su energía fluyera naturalmente en un equilibrio perfecto.

Imaginábamos nuestro parto ideal, como aquel momento en donde las mujeres a punto de dar a luz se hacen acompañar de sus seres queridos y de personas con experiencia en ayudar a traer bebés. En Guatemala, por ejemplo, es con la ayuda de alguna comadrona, junto al calor del Zumpúl Che, Tuj, Chuj o temascal

Ana Álvarez-Errecalde, artista visual argentina radicada en Barcelona. El nacimiento de mi hija (2005), autorretrato documental (link)   

Pero ya vivíamos en España y, en ese país, parir en casa te puede costar más de 2 mil euros (más de Q18 mil).  

No es el caso de otros países europeos que incluso lo promueven y lo subsidian como Reino Unido, Dinamarca, Islandia o el caso de Holanda, donde el parto en casa forma parte integral del sistema sanitario.

Pero la realidad nos mostraba una cara totalmente distinta a la que deseábamos vivir. 

Eran tantas las historias que escuchábamos tanto de familiares, amistades y conocidos en donde esa experiencia sublime se las habían robado a cambio de realizarles un parto tan violentado; que era mejor no recordarlo.  

En nuestra tan «avanzada» sociedad, y sobre todo en Latinoamérica, nos hemos ido haciendo ajenos a lo natural y preferimos lo artificial; lo plástico. 

Hemos quitado el protagonismo a esas madres y a esos bebés para dárselo a los hospitales y al personal sanitario que, de buena fe, hacen unos desmadres desnaturalizando esta bella experiencia a tal punto, que la mujer embarazada dejó de verse como una persona normal que está capacitada para parir con poca o ninguna ayuda. 

No; ahora en los hospitales, sobre todo en los privados, a las mujeres embarazadas las han convertido en mujeres inútiles que no pueden dar a luz y necesitan la asistencia de muchas personas y herramientas de tortura. 

Las tratan como enfermas que hay que medicar a toda costa y meterles ventosas, fórceps, tijeras…y no hay más remedio que hacerles cesáreas.

Ya con el hecho de poner a la embarazada en un hospital de muros fríos, sin privacidad, sobre una camilla, inmovilizada, boca arriba y con las piernas abiertas apuntando hacia el cielo; es para ellas no sólo intimidante sino también humillante. 

La única persona que se favorece en colocar en esta posición a la madre es el obstetra porque tiene mejor visibilidad del evento y nada más. Y digo «el» obstetra, porque en los hospitales suelen ser hombres.

Quizá vos no podás entenderlo si sos hombre; típico machote guatemaltequense. Jamás vas a poder imaginar lo indignante que esto es para tu «paciente». ¿O quizá sí?

Imagínate por un instante que quieres defecar tranquilamente en tu casa. De repente te dicen que tienes que hacerlo en otro lugar, ante los ojos de «especialistas» que en su mayoría serán grupos de jóvenes practicantes. Te ponen con el culo apuntando hacia el espacio sideral, te tocan y meten mano en tus partes para ver cómo progresa la cuestión. Tu cuerpo no se va a concentrar jamás porque has entrado en un estado de alerta y protección. Tu instinto evitará que continúes con la tarea.  ¿Acaso podrías hacerlo a gusto? 

Pues no. 

Entonces te tienen que meter cuchillo; te toca la innecesaria cesárea porque no eres capaz.

Mientras, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que sólo debe hacerse una cesárea cuando el parto no se puede desarrollar de manera normal, lo que sucede en menos del 15 por ciento de los casos. Si supera ese 15 por ciento se considera que son intervenciones quirúrgicas innecesarias, ¿y alguien se puede beneficiar de esto? Pues claro. Las cesáreas son necesarias únicamente para los bolsillos de los hospitales privados que obtienen grandes ganancias a través de la especulación.  

No me extraña que en la Guatemala «moderna-tecnológica» tengamos el honor de tener el segundo lugar en el mundo con más cesáreas por parto realizadas en hospitales privados; un vergonzoso 82 por ciento.  

Hay que saber también que esto es sólo un promedio, porque hay hospitales privados en Guatemala donde la tasa de cesáreas llega al escandaloso 94.  

Afortunadamente nuestras perspectivas eran más alentadoras viviendo en el País Vasco en donde el índice de cesáreas es de apenas el 12,6 por ciento, el más bajo de España, que ronda el 24 por ciento. La confianza de tener un parto mucho más «amable» era mayor.

Unos meses antes del parto hicimos una carta dirigida al hospital público en donde nos tocaría dar a luz, y digo «nos» tocaría, porque la familia es parte del proceso y no deberían prohibirnos estar presentes. 

En la carta especificamos que no queríamos medicamentos, ni instrumentación, y además pedimos que fueran respetuosos y que se descartara la cesárea, salvo un caso de extremada urgencia.

Llegó el día, y aunque la situación ameritó algunas pequeñas intervenciones, fue una buena experiencia entre lo que cabe. Algo que podremos recordar. 

En la habitación de parto habían muchas máquinas llenas de lucecitas y cables colgando como si fuera un taller de robots de última generación. El personal sanitario nos dijo que no le tomáramos importancia, que todo ese equipo no lo usan, pero tenía que estar allí por un protocolo.

Yo estuve presente en todo momento. 

Desde el inicio de los dolores hasta el momento en el que tuvo que empujar con todo. 

Me hicieron ver cómo iba saliendo la cabecita, cuando ésta ya estaba fuera y también se la hicieron ver a mi esposa. 

Luego un empujón más y salió entero. 

Es sorprendente percibir que algo que sale del cuerpo humano no tenía mal olor. El bebé cubierto de grasa, sangre y sudor tenía un olor muy agradable.

En el primer momento mi esposa se lo puso en el pecho y nos enamoramos de nuevo. 

Tardaron largo rato en cortar el cordón. No había prisas. Nos mostraron la placenta, el órgano que mantuvo con vida a nuestro bebé antes de nacer. Lo tiraron a la basura. Yo recordaba que en muchas comunidades indígenas se entierra para mantener la conexión con la Madre Tierra y en otros países, incluso, la madre la come como cualquier otro animal mamífero.

Nos hubiera gustado que estuviera el resto de la familia presente, incluida nuestra otra hija, como se ha hecho desde siempre en las regiones «no tan civilizadas». Pero en el hospital sólo permitieron el ingreso a una persona. Tras nacer nos dejaron solitos con el bebé. Nadie nos molestó durante dos horas.

No nos separaron del bebé en ningún momento durante esos 3 días que estuvimos en el hospital. Toda la familia nos pudo visitar, incluida nuestra nena de 3 añitos que le llevaba flores y cantaba a todo pulmón en los pasillos del hospital. 

En un hospital guatemalteco esto no hubiera sido posible porque sacan a las madres al cabo de un día y no permiten visitas de niños. No les permiten ver el acto más natural de la vida. 

Además, en Latinoamérica, acostumbran separar a los bebés recién nacidos y gracias a ello se han dado confusiones de intercambio de bebés.

Lo estuvimos cargando todo el tiempo en esos tres días ya que en el hospital no había incubadoras, porque si no lo saben; los seres humanos le podemos transmitir nuestro propio calor al bebé. 

Y no; la madre no estaba convaleciente porque al no ser por cesárea, ellas se recuperan muy rápido.

Pudimos ir a casa tranquilos a disfrutar del nuevo integrante de la familia. 

Para ello mi esposa tendría más de 19 semanas de permiso maternal y yo 15 días; mucho mejor que en Guatemala donde a las madres les conceden 12 semanas y al padre sólo 3 días, cuando la Organización Internacional del Trabajo (OIT) establece como mínimo 14 semanas y recomienda 18. 


Aún así, nuestras 19 semanas se alejaban mucho de los mejores países para ser madre: Noruega, Reino Unido o Suecia son países en donde los permisos maternales superan un año y los paternales más de dos meses obligatorios. La OIT.  

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Christian Rodríguez      DE SIMAS Y CIMAS 

 

Nací en 1976. Crecí en la zona 18.
Para escapar me fui a probar suerte a las montañas (más de 400 ascendidas en Europa, África y América).
Soy guía de montaña titulado en Europa, conferencista, galardonado escritor y fotógrafo. Presidente de Entreamigos-Lagun Artean. Migré a tierras vascas (2009) siguiendo el amor 
El cumplimiento de los Derechos de la Niñez nos interesa a todos. Síguenos en Facebook  

jueves, 4 de junio de 2015

La orden presidencial que limitó la inversión municipal en niñez



POR MYRELLA SAADEH





Para la mayoría de personas pasó desapercibida la disposición presidencial emanada del oficio PRG-010-2013/vg, a través de la cual, el presidente Otto Pérez Molina ordenó a las municipalidades del país que su inversión fuera orientada única y exclusivamente a los tres pactos del Gobierno: Hambre Cero, Seguridad, Justicia y Paz y Desarrollo Económico. 

Instruyó a la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia (SEGEPLAN) y al Ministerio de Finanzas para que elaboraran un documento que se conoció como Plan Operativo Anual para las municipalidades del país, en el marco de la Gestión por Resultados (POA-2014). 

Esta orden de ajustar la planificación y su respectiva inversión municipal a las prioridades del Gobierno, posibilitó inferir que los 3 pactos no constituyen una política de Estado sino de Gobierno, por lo que no obliga a asumirla o aplicarla en el ámbito municipal. Sin embargo, la orden estaba emitida y de cumplimiento forzoso.

Ciertamente el documento menciona que las acciones deben orientarse a grupos en situación de vulnerabilidad, donde incluye a la niñez y la juventud, sin embargo; los ejemplos sobre el tipo de acciones y proyectos debían ser en infraestructura: agua potable, saneamiento, alcantarillado, desechos sólidos, recolección y disposición de basura, mercados, rastros y cementerios, infraestructura recreativa, deportiva y cultural, alumbrado público, sistemas digitales de vigilancia pública, vías de acceso vehicular en el área rural, limpieza y ornato. 

Quedaban fuera acciones que desde las políticas públicas municipales con enfoque de derechos de la niñez se habían planificado y presupuestado, como programas de becas, compra de útiles escolares, pago de maestros y personal de salud, programas de recreación, cultura y deportes, entre otras.

Enfatiza el documento que los proyectos vinculados con los Resultados Estratégicos de Gobierno deben cumplir con las normas establecidas en el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP). Esto significaba que, aunque una corporación municipal quisiera invertir en los proyectos y programas ya planificados en su política, no se le permitía hacerlo, porque los códigos presupuestarios en el sistema estaban cerrados, y con ello, las oportunidades de registro de estos gastos. 

Es más; algunos alcaldes fueron apercibidos por esto.

Esta guía, de cumplimiento obligatorio a partir de 2015, atentaba contra dos importantes logros en Guatemala: la autonomía municipal, que se reconoce en la Constitución Política de la República, y el Código Municipal, donde se reconoce y posibilita que las municipalidades puedan obtener y disponer de sus recursos para el cumplimiento de sus fines. 

pedrovision-noticias.com
También constituyó un atentado hacia los derechos de la niñez y adolescencia y la posibilidad de invertir en su cumplimiento y ejercicio a nivel local, como lo señala la Ley de Protección Integral de la Niñez y la Adolescencia, la cual establece la posibilidad de invertir vía políticas públicas a su favor, incluyendo el ámbito municipal. 

Otras leyes impulsan la participación ciudadana para el diálogo político; acuerdos que se concretan en las políticas públicas y su presupuesto, y que garantizan la inversión para este mayoritario grupo de población, y que quedaban en un vacío por las contradicciones que esta orden produjo.

El mandato presidencial puso en riesgo las más de 40 políticas públicas municipales que la sociedad civil y los integrantes de la Mesa de Municipalización tienen a la fecha con presupuestos aprobados en Jalapa, San Pedro Pinula, San Luis Jilotepeque, Los Amates, Morales, Santa Catalina La Tinta, San Pablo Tamahú, San Miguel Tucurú, San Pedro Carchá, Cubulco, Granados, Santa Cruz El Chol, Purulhá, San Jerónimo, Salamá, San Miguel Chicaj, Olopa, Camotán, Jocotán, San Juan Ermita, Chiquimula, Joyabaj, Pachalum, San Cristóbal Totonicapán, Momostenango, San Francisco El Alto, Quetzaltenango (cabecera), Almolonga, Salcajá, Cantel, La Esperanza, San Juan Ostuncalco, Concepción Chiquirichapa, Retalhuleu (cabecera), Panajachel, San Juan La Laguna, San Pablo La Laguna, San Antonio Palopó, San Andrés Semetabaj, Sololá, San José Chacayá, Santa Cruz La Laguna, Santa Clara La Laguna y Zunilito; además de dos políticas regionales en dos mancomunidades: Mankatitlán y Manclalaguna. Sin mencionar las que se continúan gestionando en otros municipios.

2 de mayo, Plaza de la Constitución 
Las organizaciones de la sociedad civil hicieron estos planteamientos ante diferentes instancias.  

Producto de este proceso de cabildeo es el Acuerdo Ministerial 473-2014 del Ministerio de Finanzas, el cual establece que, en el caso de las municipalidades, el presupuesto de inversión puede incluir otro tipo de proyectos, siempre dentro del Sistema Nacional de Inversión Pública.

30 de mayo, Plaza de la Constitución
Este es un buen momento para no permitir órdenes que van en contra del desarrollo de la niñez y de la participación de guatemaltecos preocupados por retomar su capacidad de propuesta. 


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Myrella Saadeh      LABERINTO   



El nombre de esta columna es un lugar complejo, desde donde propongo hacer un recorrido por la situación de la niñez de Guatemala. Soy psicóloga, catedrática de la Facultad de Humanidades de la Universidad Rafael Landívar de Guatemala e investigadora, y soy directora de PAMI. Una organización que promueve los derechos y la participación de la niñez y la adolescencia desde 1989.